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V Centenario Cisneros

Ruta V Centenario Cisneros

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Descubre con ocasión del V Centenario de su muerte, el extraordinario Legado de Fray Francisco Ximénez de Cisneros, arzobispo de Toledo, Cardenal de España y Regente de Castilla, que por méritos propios alcanzó las más altas cotas dentro de la religión y la política en la España de los Reyes Católicos.

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Cisneros y Tarazona. La historia de una casualidad:

Fray Francisco Ximénez de Cisneros, arzobispo de Toledo, cardenal de España y Regente de Castilla, alcanzó por méritos propios las más altas cotas dentro de la religión y la política en la España de los Reyes Católicos.

Toda una serie de circunstancias casuales, por una parte, personales del mismo Cisneros, que tardó en aceptar su nombramiento, por otra político - religiosas, unieron la ciudad de Tarazona, también elegida de forma casual para celebrar las Cortes de 1495, con la vida de este Primado de España en un momento importante para él como fue su ordenación episcopal. Sería también en Tarazona donde comenzaría el impulso de reformar al clero secular y a los Cabildos, una tarea que tantos momentos difíciles le harían atravesar.

D. Francisco Jiménez de Cisneros pasó a formar parte de la historia de la ciudad de Tarazona desde su ordenación e incluso dio nombre a la capilla de la Piedad del convento de San Francisco de Asís donde fue ordenado, la cual recibiría el apelativo de “Capilla Cisneros”.

Carrera eclesiástica:

Gonzalo de Jiménez de Cisneros nace en Torrelaguna en 1436. La Villa de Cisneros, en Tierra de Campos, es el origen de la casa de los Jiménez.

Tras sus primeros estudios en Roa y Cuéllar frecuenta las aulas del Estudio General franciscano de Alcalá de Henares para después completar su formación filosófico – teológica, jurídica y canónica en el Colegio Mayor de San Bartolomé, de Salamanca. Es ordenado sacerdote en Roma en el año 1460 y allí ejerce como abogado hasta 1466.

Tras la muerte de su padre regresa a Torrelaguna y al intentar tomar posesión del arciprestazgo de Uceda se encuentra con la oposición del Arzobispo de Toledo, Carrillo de Acuña, quien ordena su prisión en 1471 durante varios años, primero en Uceda y posteriormente en el castillo de Torremocha, en Santorcaz. Tras ser liberado y acceder al arciprestazgo de Uceda, busca la protección del cardenal Mendoza y se desplaza a Sigüenza, donde ocupa el cargo de Capellán Mayor de la Catedral. Después, en 1480 es nombrado Vicario general de la diócesis.

En 1484 Gonzalo Jiménez de Cisneros abandona todos sus cargos y su carrera eclesiástica y profesa como franciscano, cambiando su nombre por el de Francisco. De San Juan de los Reyes en Toledo pasa a El Castañar y después al convento de La Salceda donde vive varios años retirado, llegando a ser guardián del convento.

Vida en la Corte:

El cardenal Mendoza propuso a Cisneros como confesor de la Reina Isabel la Católica en sustitución de Hernando de Talavera, elegido arzobispo de Granda. Él acepta poniendo como condición no vivir en la Corte y poder seguir llevando vida religiosa en comunidad. En 1492 llega a la Corte para ejercer el ministerio que se le ha confiado y causa en la reina y en la Corte una gran impresión. La reina lo tiene como su verdadero padre espiritual, lo que hace que crezca en ella la veneración y obediencia hacia el franciscano, según narran los cronistas de la época.

Dos años después, en 1494, es elegido Provincial de los franciscanos de Castilla, cargo que acepta pensando que le alejará de la Corte y le permitirá volver a la vida conventual.

Los reyes, siguiendo los deseos de una reforma en profundidad de la iglesia en España, ponen sus ojos en Cisneros para ocupar la Sede Primada de Toledo tras la muerte del cardenal Mendoza el 11 de enero de 1495.

Cisneros, asombrado y sobrecogido, es reticente a recibir este encargo que se le desea confiar, ya que suponía tener el mayor poder tras la Corona, al ser Primado de España y Canciller Mayor de Castilla. Incluso recogen las crónicas que intentó huir para no recibir las bulas papales con su nombramiento. Ante esta negativa, recibe distintas cartas de sus amigos y de los consejeros reales para intentar convencerle.

Finalmente, las bulas que llevan fecha de 20 de febrero son aceptadas por Cisneros, en un acto de obediencia a la Corona. Pero sorprendentemente no recibirá su ordenación hasta 7 meses después en Tarazona.

Cortes de 1495 y ordenación de Cisneros como arzobispo de Toledo:

Todas las dificultades surgidas después de su aceptación de la mitra de Toledo son la causa de este largo tiempo de espera. Estos conflictos se van solucionando y en las Cortes Generales de Aragón celebradas en Tarazona en 1495, donde el Cabildo de Toledo tiene los primeros contactos con Cisneros.

El 4 de agosto de 1495, los Reyes Católicos, desde Burgos, convocan Cortes Generales de Aragón en la ciudad de Tarazona que se celebraran a partir del día 20 de agosto del mismo año. La elección de la ciudad se debe a que Zaragoza, ciudad en la que en un principio iban a tener lugar, sufría en aquellos días una peste que persistía desde el invierno en todos sus alrededores; por otra parte, una plaga de langostas había azotado severamente los campos de la ciudad y se hacía difícil encontrar alimentos que garantizarán la manutención de los convocados a las Cortes.

Los reyes establecen su residencia en el Palacio Episcopal, ubicado en la parte alta de la ciudad y edificio cercano a la iglesia de Santa María Magdalena, donde se celebran las sesiones de las Cortes. Los aragoneses convocados acuden encabezados por el arzobispo de Zaragoza D. Alonso de Aragón, hijo de Fernando el Católico.

El tema que se debía tratar es la defensa del Rosellón perteneciente a la Corona de Aragón y considerado de suma importancia estratégica por ser la puerta del Reino. Había sido roto el tratado de Barcelona de 1493 en la que el rey Carlos VIII de Francia devolvía los condados del Rosellón y la Cerdeña, arrebatados a la Corona de Aragón durante el reinado de Juan II. Dichos condados se habían cedido con la condición de que el rey Fernando de no aliarse contra Francia. La recuperación y defensa de estos territorios era un tema de gran importancia estratégica.

También acudieron hasta Tarazona llamados por los Reyes Católicos los capitulares toledanos, el Maestrescuela Francisco Álvarez y los canónigos Juan Quintanapalla y Alvar Pérez. Con esta presencia de se arreglan los problemas que retrasaban la ordenación de Cisneros, manifiestan su obediencia al arzobispo electo y, a su vez, a los Reyes su satisfacción por la nueva designación.

Solucionados los problemas que retrasaban la ordenación se procedió a su celebración en la capilla de la Piedad del convento Franciscano de Tarazona. La fecha de dicha ordenación fue en la octava de San Francisco, o sea el día 8 de octubre.

La circunstancia que probablemente llevo a la elección del convento para la ordenación de Francisco Jiménez de Cisneros fue el que en ese momento la comunidad allí instalada era de la rama observante o franciscanos de la Observancia, la misma a la que se había unido y él fomentaba en Castilla.

No sabemos quiénes fueron los obispos consagrantes, justifica la falta de este dato el que no quedó un documento notarial ni tampoco una narración literaria del acto de ordenación. Probablemente sería alguno de los obispos que acompañaba a la Corte, entre los que sabemos que se encontraban el arzobispo de Zaragoza, D. Alonso de Aragón, que ocupaba este cargo desde que tenía 6 años y que no recibió la ordenación episcopal hasta el año 1501 un día después de recibir la de presbítero, y esta misa fue la única que celebro en su vida. Por otra parte, en aquellas fechas era obispo de Tarazona, Andrés Martínez Ferris, aunque murió en el mismo año 1495 desconociéndose el día exacto, sin poder asegurar por lo tanto que estuviera presente en el acto. 

Cisneros y el Convento de San Francisco de Asís de Tarazona:

Conserva en la actualidad el testimonio de la ordenación episcopal del Cardenal Cisneros en el año 1495, así como la tradición popular de denominar la capilla de su consagración como “Capilla Cisneros”. En el claustro bajo existe, en la panda Este, una capilla dedicada a Ntra. Sra. de la Piedad, antigua sala capitular o de profundis del convento, y que es conocida popularmente como Capilla de Cisneros pues en ese lugar recibió la ordenación episcopal. Una lápida de mármol erigida por el que fuera obispo de Tarazona D. José María Salvador y Barrera recuerda la efeméride.

Según D. José María Sanz de Artibucilla, durante muchos años rector de la iglesia, historiador y cronista de la ciudad de Tarazona, fue allí donde recibió la ordenación contando con la presencia de los Reyes Católicos. A muchos choca que un momento tan importante como es la ordenación episcopal fuera celebrada en una pequeña capilla y no en un templo más amplio de la ciudad, pero no podemos olvidar que, en aquellos momentos, las ordenaciones tenían un carácter reservado y casi privado siendo la toma de posesión de la diócesis, en el caso de los obispos, o la primera misa solemne y cantada, en el caso de los presbíteros, los actos más importantes.

Adosado al lado sur de la iglesia se levanta el humilde claustro del convento. Se compone por un piso bajo de época medieval en el que se abren algunas capillas de los siglos XV y XVI, cuya decoración mural ha sido recientemente recuperada por el Instituto de Patrimonio Histórico Español, y una planta alta de los años finales del siglo XVI que daría servicio a las dependencias conventuales, en su mayoría desaparecidas. La actuación llevada a cabo sobre los muros perimetrales y las capillas adyacentes del claustro del exconvento de San Francisco de Tarazona a instancias del Instituto del Patrimonio Histórico Español, ha permitido sacar a la luz una valiosa serie de pinturas murales de diferentes momentos históricos que abarcan un arco cronológico comprendido entre una fecha próxima a 1425 y mediados del siglo XVIII. Esta iniciativa estuvo precedida en el tiempo por otra, asimismo impulsada por el mismo Instituto, en la que se rescataron las pinturas subyacentes de la capilla de Nuestra Señora de la Piedad, como ya hemos dicho, antigua sala capitular; pinturas que lucirían todo su esplendor en el momento en que fue ordenado Francisco Jiménez de Cisneros.

La decoración mural que se ha logrado recuperar en dicha intervención nos hace imaginar una profusa decoración. La capilla tiene acceso directo desde el claustro bajo a través de una sencilla puerta adintelada. Se divide en dos espacios: la nave, más grande, es de planta cuadrada cubierta con una bella bóveda estrellada de nervios moldurados vistos, y el segundo, rectangular más pequeño donde se sitúa un retablo de época reciente realizado en madera sin policromar, la bóveda de aristas simple, también con los nervios moldurados vistos

Los frescos más destacados se concentran en las paredes laterales del presbiterio o cabecera, se trata de la parte más antigua, donde se representan episodios de la vida de la Virgen; en el lado de la Epístola, la Anunciación y una escena perdida (probablemente la Visitación), y en el lado del Evangelio, la Natividad y la Epifanía. Los cuatro murales están cobijados bajo doseles arquitectónicos, imitando la organización de un retablo. Estas pinturas se pueden datar en torno a 1490-1495. En el espacio de la nave se observan, tras la recuperación de pintura subyacente, dos momentos decorativos bien diferenciados. El más antiguo puede corresponder al de la ejecución de las pinturas de la cabecera si bien quedan pocos elementos como para poder asegurar esta hipótesis.

En el año 2004, coincidiendo con el quinto centenario de la muerte de Isabel de Castilla, se recopilaron 15 rutas por las que había pasado la reina, denominándolas “Itinerarios de Isabel la Católica: 15 rutas de una reina viajera”. La iniciativa fue puesta en marcha por el Instituto de Patrimonio Histórico Español y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. En esa publicación aparecía el claustro del Convento de San Francisco de Tarazona como uno de los lugares visitados. A raíz de esta iniciativa se acometen catas pictóricas en los muros del claustro, sacando a la luz pinturas de gran valor histórico artístico y que se realizaron en el mismo año de la consagración de Cisneros como cardenal en ese mismo espacio.

FICHA DEL MONUMENTO IGLESIA Y CLAUSTRO DEL EX-CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS


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