• Este personaje alcanza así el máximo reconocimiento y nivel de protección patrimonial, lo que garantiza la conservación de sus valores históricos, culturales e identitarios.
  • La declaración reconoce el trabajo de documentación y estudio realizado por la Fundación Tarazona Monumental, apoyado por el Ayuntamiento de Tarazona, que unifica el discurso sobre su posible origen y su evolución en el tiempo, poniendo fin a leyendas y bulos.
  • El estudio también pone de manifiesto el extraordinario arraigo del Cipotegato entre los turiasonenses y aragoneses, que lo han convertido en un importante elemento de identidad individual, colectiva y de cohesión social.

La Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón publicará este jueves, 27 de agosto, en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) la incoación del expediente de declaración del Cipotegato de Tarazona como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial. Este hecho supone el máximo reconocimiento y nivel de protección patrimonial para esta manifestación cultural de Tarazona.

Culmina así el trabajo de documentación y estudio desarrollado por la Fundación Tarazona Monumental, que elaboró y presentó el estudio para solicitar la inclusión del Cipotegato como Bien de Interés Cultural. El documento, elaborado en 2025, realiza un completo análisis de la tradición: su descripción, historia y evolución, los participantes e instituciones implicados, los bienes materiales e inmateriales relacionados, las medidas de salvaguarda existentes, la valoración de la comunidad y los riesgos que actualmente afectan a la conservación y transmisión de la fiesta. Consta de documentación histórica, bibliografía, testimonios, fuentes gráficas y material audiovisual.

Un estudio para conocer y proteger la verdadera historia del Cipotegato

Uno de los principales objetivos de la Fundación al impulsar esta declaración ha sido documentar la historia del Cipotegato a partir de las fuentes y evidencias disponibles y analizar la evolución de la figura, desde su vinculación con otras manifestaciones festivas hasta su transformación en el personaje que actualmente protagoniza el inicio de las fiestas patronales de Tarazona.

El propio estudio pone de manifiesto que el Cipotegato es un festejo de orígenes inciertos y que, ante la ausencia de documentación que permita establecer un origen concreto, se han generado a lo largo del tiempo diferentes teorías y relatos destinados a explicar su nacimiento.

Se establece por fin un discurso sobre su posible origen y su evolución en el tiempo, poniendo fin a leyendas y bulos que no se corresponden con la realidad, como la del reo que debía escapar de una lapidación.

El estudio de Tarazona Monumental recoge su vinculación con las celebraciones del Corpus Christi y que pasó a integrarse en las fiestas patronales de agosto dedicadas a San Atilano tras la llegada de su reliquia a la ciudad a mitad del siglo XVII. Además, la investigación concluye que el Cipotegato deriva de los personajes populares denominados «cabeza de gato» o «cara de gato», que llevaban capuchas con rasgos felinos, y puede ser también una manifestación local de los denominados «diablillos» emparentados con botargas y máscaras fustigadoras presentes en numerosas festividades de la península ibérica. Estas figuras, a su vez, se relacionan con personajes burlescos, bufones y mascaradas festivas vinculadas al teatro popular y a antiguas tradiciones rituales.

Según el estudio, el Cipotegato estuvo históricamente vinculado al desaparecido “Paloteao” de Tarazona, cuya última representación se documenta en 1928. En el marco de esta representación desempeñaba funciones de apertura y ordenación del espacio festivo, despejando el paso entre los asistentes mediante una vara o cipota (del latín cippus, estaca o poste de madera), elemento del que deriva su denominación actual. Esta relación encuentra paralelos en diversas localidades del entorno del Moncayo, como Bulbuente, Ambel, El Buste, Vera de Moncayo, Grisel o Maleján, donde existen personajes conocidos como Cipotegatos, Cipoteros o Zaputeros, que participan activamente en los respectivos paloteados o representaciones festivas tradicionales. El Cipotegato de Tarazona comparte con estas figuras rasgos formales y simbólicos y, desde esta perspectiva, presenta asimismo afinidades con determinadas botargas españolas que ejercen funciones de dirección ritual, conducción de danzas o mediación entre los actores de la celebración y el público.

Tras la interrupción de la fiesta ocasionada por la Guerra Civil, el personaje reapareció en 1942 acompañando a la comparsa de Gigantes y Cabezudos, y vinculado al universo infantil: perseguía a los niños por las calles y éstos le arrojaban gallones de hierba u otros productos procedentes del mercado. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, principalmente en la década de los 70 y 80, la celebración experimentó una profunda transformación que acabaría convirtiendo al Cipotegato en la fiesta que es hoy en día.

Una tradición que forma parte de la identidad de Tarazona y Aragón

El estudio presentado por la Fundación también pone de manifiesto el extraordinario arraigo del Cipotegato entre los turiasonenses y aragoneses, constituyendo un importante elemento de identidad individual y colectiva y de cohesión social.

La tradición ha experimentado una profunda evolución a lo largo de los siglos: una figura vinculada inicialmente a los niños y a manifestaciones como el “Paloteao” acabó convirtiéndose en uno de los principales símbolos de Tarazona, en el acto que da comienzo a sus fiestas patronales y en ser considerada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

El estudio destaca también que representar al personaje ha pasado de ser considerado una vergüenza en determinados momentos históricos a convertirse en uno de los mayores honores a los que puede aspirar un turiasonense.

La declaración BIC, una herramienta para salvaguardar la tradición

Para la Fundación Tarazona Monumental mantener la tradición no consiste únicamente en garantizar que continúe celebrándose, es importante proteger sus valores patrimoniales, su historia y la transmisión fidedigna de la misma.

La fiesta es, además, una manifestación compleja de patrimonio cultural inmaterial que engloba tradiciones orales, conocimientos y técnicas artesanales, manifestaciones musicales y sonoras, formas de sociabilidad colectiva y prácticas ceremoniales.

Ante la importancia adquirida en los últimos años por el Cipotegato, Tarazona Monumental, con el apoyo y colaboración del Ayuntamiento de Tarazona, planteó la necesidad de una protección patrimonial de mayor rango que permitiera seguir promoviendo y dando a conocer el Cipotegato, al mismo tiempo que se preservaba su originalidad, sus valores culturales tradicionales y su carácter identitario.

La declaración BIC viene así a reforzar las medidas de salvaguarda que ya se desarrollan en torno a la tradición de la mano del Ayuntamiento y la Fundación. Entre ellas su estudio y documentación, su presencia en una exposición permanente de Patrimonio Inmaterial Turiasonense ubicada en la antigua iglesia de San Atilano y numerosas actividades divulgativas.

La declaración BIC supone, por tanto, no solo un reconocimiento, sino también un compromiso con su historia, con la transmisión rigurosa de su conocimiento y con la conservación de los valores patrimoniales que esta tradición representa para Tarazona y para sus habitantes y que la han convertido en una de las manifestaciones festivas más singulares y reconocibles de Aragón.

Procedimiento

La declaración legal denominada «Bien de Interés Cultural» es una figura de protección regulada por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. De acuerdo con la distribución de competencias que establece la Constitución española, la declaración de los bienes de interés cultural corresponde a las comunidades autónomas.

De acuerdo con lo establecido en la normativa autonómica, a partir del día siguiente a la publicación de la incoación en el Boletín Oficial de Aragón se abrirá un periodo de información pública de un mes. Durante ese plazo, cualquier persona física o jurídica podrá examinar el expediente en las oficinas de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural o consultarlo de manera telemática a través de la sede electrónica del Gobierno de Aragón.

Asimismo, las personas y entidades interesadas podrán formular durante ese mismo periodo las alegaciones que consideren oportunas antes de que continúe la tramitación del expediente, que deberá quedar resuelto dentro del plazo máximo establecido de 18 meses.

El Cipotegato, en imágenes

El Cipotegato sobre la estatua
El Cipotegato sobre la estatua
El Cipotegato entra en el Ayuntamiento
El Cipotegato entra en el Ayuntamiento
Sorteo del Cipotegato
Sorteo del Cipotegato
Reconocimiento al Cipotegato, 28 de agosto
Reconocimiento al Cipotegato, 28 de agosto
Acto de reconocimiento al Cipotegato, 28 de agosto
Acto de reconocimiento al Cipotegato, 28 de agosto
El Cipotegato firma en el libro de honor
El Cipotegato firma en el libro de honor
El Cipotegato en la misa en honor a San Atilano, 28 de agosto
El Cipotegato en la misa en honor a San Atilano, 28 de agosto
Procesión del 28 de agosto
Procesión del 28 de agosto
El Cipotegato con danzantes, principios del siglo XX
El Cipotegato con danzantes, principios del siglo XX
El Cipotegato con los Gigantes y Cabezudos en la plaza de España
El Cipotegato con los Gigantes y Cabezudos en la plaza de España
Fotografía histórica del Cipotegato
Fotografía histórica del Cipotegato
Fotografía histórica: el Cipotegato con los Gigantes y Cabezudos
Fotografía histórica: el Cipotegato con los Gigantes y Cabezudos
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