Via Verde del Tarazonica

Fue por el año 1885 cuando la poderosa Compañía del Ferrocarril del Norte, que explotaba, entre otras, la línea Zaragoza-Miranda, inauguró un modesto ferrocarril de vía estrecha que unía su estación de Tudela con la villa zaragozana de Tarazona. Las anécdotas sobre su poca eficiencia y lentitud se convirtieron en una seña de identidad de este valle, cuyos habitantes le llamaron siempre “El Tarazonica” o “El Escachamatas”.

Tras hacerse cargo de la alicaída empresa, Renfe ensanchó sus railes en 1953 iniciando una segunda época que se prometía más venturosa. Pero los autobuses y camiones ya habían ganado el mercado del transporte en la comarca y en 1972, tras unos años de decadencia imparable, el Tarazonica cerró.

Sus oxidados y olvidados raíles se levantaron unos veinte años más tarde, para convertir esta vía de comunicación entre Tudela y Tarazona en la Vía Verde del Tarazonica. Una Vía con firme mixto: asfalto y zahorra compactada que atraviesa el Valle del Queiles, el Somontano del Moncayo y que llega a las faldas del Parque Natural del Moncayo. Además, de conservarse gran parte de las infraestructuras de este tren; estaciones, intercambiador, naves de máquinas, andenes…; cuenta con el atractivo de los conjuntos monumentales de las ciudades de Tudela y Tarazona, además de pasar por el Monasterio Cisterciense de Tulebras y el Museo del Agua de Malón.
Toda la información en el siguiente enlace: Vía Verde Tarazonica

 

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