Murallas de Tarazona

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esde la Edad Media, Tarazona dispuso de un completo sistema defensivo, con muros en cada uno de los barrios y una muralla exterior que incluía el casco urbano y zonas sin edificar. Declaradas Bien de interés cultural en 2006. Los restos de las que debieron ser importantes murallas, se reducen actualmente a algunos lienzos de muros y dos torreones. La base de todo el conjunto es de buena sillería continuándose en altura mediante mampostería. En algunos sectores los restos de muros sirven de fundamento a las viviendas.

Tarazona estaba rodeada de murallas que delimitaban el «Cinto» o barrio fuerte donde habitaban los musulmanes. Tras la reconquista, los cristianos pasaron a ocupar el espacio amurallado, o Cinto de la ciudad, a la vez que los musulmanes se trasladaron a las afueras, formando la morería en el barrio de San Juan. Los judíos se instalaron a los pies de la antigua Zuda, ahora castillo cristiano, entre las actuales calles de Juderías y Rúa Baja. La ciudad se fue ampliando rebasando estos límites, conformando los barrios de San Miguel, Juselcos, Pueyo, Cilla, San Jaime y Santa Cruz. Todos ellos, al igual que la morería y la judería, tenían sus respectivos muros, aunque de menor entidad que los dispuestos a defender la parte principal de la ciudad.

Tarazona fue plaza fuerte importante durante la guerra de los dos Pedros, siendo conquistada por los castellanos en 1357 porque «no tenía defensa ni en los muros ni en la gente». Los de la ciudad se habían recogido en la parte alta o Cinto, «lugar bien fuerte», mientras que en la Zuda estaba Guillerma, mujer de García de Lóriz, propietario de la misma. A su gobierno quedó el castellano Juan Fernández de Hinestrosa que a su vez la confió al capitán Gonzalo González de Lucio. En 1369 Pedro IV ordenó la reconstrucción de sus murallas. En 1372 el concejo de la ciudad reconoció el mal estado de las mismas, siendo inútiles en algunos casos. A partir de entonces se acometió la reparación de las murallas estableciéndose el Libro de los Muros para llevar las cuentas de las obras. La iglesia de Tarazona contribuyó a sufragar los gastos de las reparaciones repartiendo la primicia en 1376 al 50% entre la fábrica de la iglesia y la reconstrucción de los muros. También ayudó la aljama judía que en 1383 pagó por la reconstrucción de cuatro torres. A comienzos del siglo XV se reparan las murallas bajas y se toman medidas para la defensa de la ciudad cuando estalla el conflicto entre Pedro López de Gurrea y Pedro Pérez Calvillo.

Continuaron las reparaciones y obras en toda la ciudad durante el siglo XV: en 1405 el canónigo Pero Ferrández de Fuertes reparó un lienzo del muro de la Quadra; en 1466 el cabildo dio dinero a la ciudad para el muro de la puerta el Pozo Grande; en 1481 se realizaron obras en la torre de la puerta el Pozo y en la torre Carpida.

En 1522 se obró en la Torre de las Reliquias, comenzando en abril de ese año a cargo del maestro de obras Mahoma Berroz y de su ayudante Juce Moçaten. En 1553 Felipe II mandó que nadie edificara junto a ella y que los edificios ya construidos no levantaran más de la altura de la que ya tenían. En 1560 se realizaron obras en el foso de la ciudad, ahora convertido en dos lagunas o balsas, alimentadas por un brazal cuyo curso se quería cambiar y que las monjas del convento de la Concepción y varios vecinos aprovechaban para regar sus huertos. Las últimas noticias documentales del conjunto fortificado de la ciudad son de 1562 y 1565, en que se señalaron confrontaciones con la muralla, y de 1664, cuando la torre de Alfara se estaba cayendo y la ciudad procedió a repararla.

En 1707 la ciudad permaneció fiel a la causa de Felipe, por lo que fue atacada por los partidarios del archiduque de Austria. Se planeó la defensa de la ciudad en sucesivos cinturones añadiendo nuevas fortificaciones, de modo que si fallaban las defensas externas fuera posible retirarse al Cinto.

En el siglo XIX todavía quedaba una balsa en la plaza del Puerto, único vestigio de los fosos que protegían la entrada de la ciudad por este lado, como refleja Coello en su plano de la ciudad de 1853.

El Cubo, junto con el torreón cuadrado vecino, fue restaurado en 1990. Existía otra torre de flanqueo en el lado opuesto, cuya cimentación se conservó hasta fines del siglo XIX y que se denominaba «el Queso» por su planta circular. Actualmente no queda ningún resto de la misma ya que fue desmantelada en esa fecha por su estado de ruina. Delante de este tramo de murallas se abría un impresionante foso de agua, que quedó convertido primero en dos lagunas, y después en una balsa, que se desecó a comienzos del siglo XX. El foso fue completamente colmatado, y de su presencia sólo queda el recuerdo del agua en el nombre del lugar: Plaza del Puerto y C/ Laguna.

El trazado de las murallas discurría por las actuales C/ del Conde hasta la iglesia de la Magdalena, encerrada entre la C/ Ancha de San Bernardo y C/ de San Juan hasta el convento de la Concepción, entre la C/ Concepción y de las Reliquias con la Plaza del Puerto, entre la C/ Cuarteles y la C/ Mayor, cerrando por la C/ Mártires, Alfara y Barbacanal. Algunos muros tenían nombre propio, como el de la Cuadra, cerca de la torre del mismo nombre; de la Puerta del Pozo; de la judería, sobre Selcos; del barrio de San Miguel; de la Era del Gobernador (barrio en Caldenoguera). No hay constancia documental ni arqueológica de una ampliación de este recinto, aunque para algunos autores la Rúa Baja quedaría como adarve del segundo lienzo de murallas. Las murallas altas (en la Plaza del Puerto) tienen un espesor de 5 m en algunos puntos. Fueron construidas en el siglo XIV a base de cantos rodados y sillares. Hoy subsisten embutidas en viviendas modernas, siendo sólo visible la parte superior. Otro lienzo de murallas se conserva en la C/ Alfara, y posiblemente data de finales del siglo XV. Están construidas a base de sillares de caliza y arenisca, describiendo un suave talud. En muchos casos, los restos de muralla conservados han servido de muros medianeros para las viviendas.

Todas las murallas se abrían por varias puertas. En el Cinto se localizan la Puerta Ferreña (C/ Cuarteles con Plaza del Puerto), del Pozo (C/ San Juan con convento de la Concepción), del Conde (C/ del Conde), Lizares, de Carrera Cervera. En la judería se localizan la Porticiella (Rúa Baja con palacio episcopal) y la de la Plaza Nueva (C/ Juderías con Plaza de España).

Numerosas torres jalonaban las murallas y la ciudad. La denominada en el siglo XIV Torre del Rey y antes Anyasil, identificada como el torreón cuadrangular cercano al convento de la Concepción, se edificó sobre un basamento musulmán posiblemente de hacia 1100, a base de sillares almohadillados, de paramento semejante al recinto musulmán de Olite (Navarra). Éste se recreció con nuevos sillares, un cuerpo de mampostería con sillares en las esquinas y otro final de tapial, en el que se abren los dos únicos vanos de la torre. Tiene planta cuadrangular de 14 m de lado y actualmente no se puede acceder a su interior por encontrarse colmatado de escombro. Los sillares son de caliza local. Muy próxima a ésta se construyó otro cubo en la muralla, de planta circular, que fue aprovechado por el convento de la Concepción para instalar su campanario. La Torre de las Reliquias se encontraba adosada a la línea de la muralla que corre paralela a esta calle, sin subsistir ningún resto actualmente. De la Torre del Pozo (convento de la Concepción con C/ San Juan), Torre Carpida, de la Puerta Ferreña, de la Cuadra, Molino del Cubo y Barbacana no queda ningún resto visible. El denominado Molino del Cubo se situaba muy próximo al palacio episcopal, entre la Rúa Baja y C/ Fueros de Aragón. Fue destruido en las obras de construcción de un nuevo edificio y no se recogió ningún tipo de información sobre la fábrica medieval. De las torres de don Rodrigo, del Cardenal, Palomar, o de la Puent, tampoco queda resto alguno, no pudiendo asegurar con toda certeza si formaban parte del recinto murado de la ciudad o eran casas fuertes construidas en las afueras.

Durante la época de dominación musulmana la Zuda de Tarazona fue residencia del walí de la ciudad.

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